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viernes, 15 de diciembre de 2017

Recordando El Sexto Sentido /1999/ volviendo a verla una vez más.



Con la banda sonora compuesta por el estadounidense James Newton Howard, con el sonido y la atmósfera que se crea desde los créditos, me sigue transmitiendo la misma sensación de suspense, miedo, angustia... aunque evidentemente ya no lo percibo tan intensamente como las primeras veces que vi la película cuando tenía unos 11 años. El sonido de fondo en los momentos de sustos/apariciones o de ciertas conversaciones, es espectacular y resulta escalofriante.





Si retrocedo a mis 11 años, recuerdo que en clase varios compañeros hablaban sobre el miedo que les había dado ver esta película y yo que también había pasado miedo y me había obsesionado con la película, les decía que no era para tanto y que no daba miedo, que no exageraran; y ellos seguían diciendo "no te habrá dado miedo a ti pero a nosotros sí". Vamos, que todos estábamos realmente flipando con la película. De hecho, fue todo un fenómeno del cine de suspense a nivel mundial.



Recuerdo detalles como que el público en el cine se reía en el momento en que Cole (Haley Joel Osment; fue su primera película lo de ser el hijo de Forrest Gump no cuenta e hizo un papel deslumbrante) necesitaba ir a hacer pis (aparentemente con bastante urgencia) y estaba con un miedo tremendo y termina cruzando el pasillo rapidísimo. Una escena inolvidable que prosigue al momento de la "micción temerosa" se trata del susto al ver cruzar de repente ante la cámara, a alguien... (mientras Cole estaba orinando) ese plano era perfecto, solo se veía un poco de ropa (intuyéndose una bata) y luego cuando Cole se aproximaba a la cocina preguntando por su madre, mientras se encontraba a una mujer de espaldas, (haciendo dudar de si se trataba de la madre de Cole, Lynn /Toni Collette/ o de un espíritu); tratándose finalmente del espíritu de una mujer que fue maltratada por su marido (siendo supuestamente la culpable de dejar los cajones y las puertas de los armarios de la cocina, abiertas; que en otra escena anterior Lynn se asustaba al encontrarse en cuestión de segundos, con todo abierto en la cocina y culpaba a su hijo, preguntándole qué estaba buscando y él le contestaba "bizcochos").



A parte de tratarse de un thriller acompañado de muy buena música/ambientación, y de contar con un excelente elenco, tenía ese punto dramático, romántico (la relación amorosa entre el psicólogo infantil Malcolm /Bruce Willis/ y Anna /Olivia Williams/) y enternecedor (la relación entre Malcolm y Cole; y por otro lado la relación entre Cole y su madre, Lynn); sumándole un giro final espeluznante y asombroso; un desenlace inolvidable que será recordado de forma muy plausible por los que lo experimentaron como yo, sin tener ni idea.


Cuando se vuelve a ver la película por segunda, tercera, cuarta o quinta vez, uno se lleva las manos a la cabeza en plan: ¿cómo pude no darme cuenta?. Pues muy sencillo, porque el guión es una obra maestra; el director indio-estadounidense M. Night Shyamalan (Señales, El Bosque, El Protegido, La Visita, Múltiple) nos engañó a los espectadores pero sin esconder nada realmente (hay indicios durante toda la película, pero a la vez era imposible deducirlo); por no hablar de que el director hasta nos enseña su cara en una de las escenas, interpretando a un doctor, diciéndole a la madre de Cole que se someta a unas cuestiones para descartar que estuviera maltratando a su hijo (por los moratones y cortes que Cole había sufrido por un espíritu enfadado en el lugar en que le encerraban unos "graciosillos" que le hacían "bullying" en un cumpleaños).



Desde el inicio, con la intrusión de uno de los ex-pacientes de Malcolm, Vincent (Donnie Wahlberg) al que le llamaban "pirado" como a Cole; con el disparo y la escena que no deja ver demasiado la situación de Malcolm (si sobrevive o no) y la llegada del otoño en la ciudad de Filadelfia, nos sumergimos en un interesante estudio psicológico que Malcolm realiza a Cole de 9 años, con padres divorciados y un posible desorden emocional, exactamente igual que Vincent (quien disparó a Malcom); por ello, se nos hace creer que Malcolm quiere hacer con Cole lo que no pudo hacer con su otro paciente... (pero claro, lo quiere hacer su espíritu pero también podría querer hacerlo en vida, tiene todo el sentido del mundo).


La forma de caminar de Cole, desde el principio, es huyendo por el miedo que siente, por su "sexto sentido" (su gran secreto) porque Malcom es un espíritu. Pero, se disimula porque si Cole es psicológicamente inestable, esa actitud es normal. Nadie le comprende, ni siquiera su madre que lo intenta incesantemente, sin conseguirlo.


Cole se siente seguro en la Iglesia, y hay un momento en que dice una frase en latín: "De profundis Clamo ad te domine"; pide ayuda a Dios porque siente miedo por Malcolm y todos los espíritus con los que se encuentra, aunque dialoga con Malcolm porque le dice que es un doctor y su presencia tampoco asusta, como sucede con otros. Enseguida se da cuenta de que no va a hacerle daño. Es evidente que exista la trampa de que en ningún momento de la película se vea a Cole hablando solo, es totalmente inevitable, porque eso destrozaría el pedazo desenlace que nos ofrece la película.



Buenísimo el plano en el que se ve a la madre mirando al frente (donde está sentado Malcolm) pero en realidad está mirando al infinito, y el niño entra y los ve a los dos... quienes no se han dirigido ni una palabra, pero los espectadores lo ignoramos y suponemos que han debido estar hablando sobre Cole.


La escena de Malcolm con su mujer, Ana, en su aniversario, cogiendo ella la cuenta en el restaurante e incluso diciendo en voz alta "Feliz Aniversario" ignorando a Malcom, (mientras él le cuenta la similitud de Cole con Vincent), es otra pista más que todos ignoramos porque creemos que están en una crisis matrimonial.

Siempre me pareció muy curiosa la escena en la que la madre de Cole ve en cada una de las fotos de su hijo (siendo más pequeñito) un reflejo de luz simbolizando tal vez, el don o "el sexto sentido" que tenía al parecer, desde que nació.


Cada vez aumenta la cantidad de detalles en las escenas que indican que Malcom no está vivo; la puerta de su despacho que no puede abrir (porque hay un mueble con libros justo delante, aunque no lo ve porque según Cole, los espíritus solo ven lo que quieren ver y se descubre al final), la película de su boda que se repite en la televisión, los anti-depresivos que Ana está tomando...etc.




Pero si hay una escena que ha pasado a la historia del cine, es la que tiene lugar en el hospital, en la cama, cuando Cole le suelta a Malcolm a susurros, la famosa frase: "Quiero contarle mi secreto. En ocasiones veo muertos". También es bastante espeluznante el momento en que Cole se queda paralizado y Malcolm le pregunta qué le pasa y le cuenta que ahí (al pie de unas escaleras) está viendo espíritus y se ven a varias personas ahorcadas mientras Cole le pregunta a Malcolm (también a susurros), si alguna vez ha sentido escalofríos en la nuca o los pelos poniéndose de punta, o también le dice que cuando los espíritus se enfadan hace frío.






Me encanta cuando Malcolm por fin, confía en Cole y cree su secreto porque descubre escuchando una cinta de una consulta con Vincent (quien ya siendo adulto le disparaba al principio de la película), que él también parecía escuchar voces y ver espíritus, porque escucha una voz con palabras de angustia que no es la de Vincent, en un momento en que él se quedaba solo. Me gusta que ese descubrimiento lleve a Malcolm a pedirle a Cole que trate de escuchar a los espíritus para ayudarlos a hacer lo que necesitan; lo que nos lleva después a conocer la terrible historia de la niña envenenada, Kyra (Mischa Barton) que se le aparecía vomitando a Cole.


El final, con la declaración de Cole a su madre contándole su secreto (de la manera que lo hace), demostrándole que es real por las pruebas que puede aportar por lo que le dijo el espíritu de su abuela, es muy emotivo. Al igual que después de que Malcolm descubre su situación real (que es un espíritu), de una manera asombrosa, (con un movimiento de cámara mareante e impactante, unido a los "flash-backs" de escenas recordando las palabras de Cole que le hacen darse cuenta de lo que sucede), haciendo caso de Cole se comunica con Anna mientras duerme.




Son tantas las escenas emotivas e intensas, que ahora cuando veo la película, me emociona por la nostalgia y sobre todo, por ser una película que en su día, con 11 años consiguió asustarme y sorprenderme de una manera, que pocas (o ninguna) lo han hecho. Después, muchas películas han intentado sorprender al mismo nivel, pero pocas lo consiguen y ésta fue la primera que lo hizo conmigo, y de esa manera, teniendo esa edad.


Para mi, "El Sexto Sentido" es un clásico, irrepetible e incomparable; una película a la que por mucho que se le haya parodiado y/o "spoileado" nunca se le quitará el valor que tiene para muchos que tuvimos la suerte de experimentarla en el momento oportuno y con la perspectiva adecuada para entender por qué marcó y significó tanto para el mundo del cine, la critica y el público.


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